lunes, 13 de abril de 2009

De los tribunales a la cancha

Publicado en LA NACION el 08/04/2009

Luego de estar preso en México, acusado por corrupción, Carlos Ahumada, el gerenciador de Talleres, de Córdoba, niega vínculos con la barra brava; el año pasado fue detenido por Interpol, en un hecho que el empresario siempre negó

Foto: La Voz del Interior

Desde que comenzó, la gestión de Carlos Ahumada (44 años) lleva un sello distintivo. Como si fuera un famoso ex jugador, el dueño de Ateliers SA disfruta de ingresar en el campo y saludar con sus brazos al aire. Se siente el verdadero dueño del club. Gracias a su fortuna, mantiene uno de los planteles más caros de la B Nacional, aunque hasta ahora el equipo no le haya respondido.
Muchos simpatizantes lo alaban. Después de 27 años, en marzo de 2008, reabrió el viejo estadio de Barrio Jardín. La noche del debut, en medio de un show de fuegos, se vieron remeras y banderas agradeciéndole. "No fueron actos espontáneos", contó un simpatizante que estuvo presente.
Se señala a Ahumada por utilizar a los hinchas. Son pocos los que silban al equipo cuando pierde. La última vez que Talleres cayó como local -con Rafaela, 1 a 0, el domingo 29 de marzo- hubo incidentes entre los plateístas y un sector de la popular, que ingresó a agredirlos. Un testigo contó a La Voz del Interior que vio cómo les franqueaban el paso a los agresores. Al día siguiente, en una conferencia de prensa, Ahumada negó contactos con La Fiel, el sector dominante de la barra. Aunque admitió: "Coordinan el ingreso de los hinchas".
"Ahumada nos ofreció entradas para que no lo critiquemos. Es demasiado peligroso para el club. Hace tiempo que lo venimos advirtiendo. No me cierra. Grondona no dice nada porque también está metido en todo esto", apuntó el simpatizante Maximiliano Martínez Dalke a LA NACION.
Antes de su llegada a Talleres, el gerenciador vivió una historia particular. A los 9 años emigró a México, donde vivió hasta los 42. Fue lavacoches y empleado de restaurantes y discotecas. Formó su propia empresa, Grupo Quart, y amasó una fortuna haciendo negocios con el estado mexicano. Allí incursionó por primera vez en el fútbol. En 2002 compró el club León, de Puebla, y en 2005 lo vendió en medio de denuncias de estafa.
En México, apareció en un conocido video que él mismo filmó, en 2004, en el que se lo ve entregando dinero a un ex secretario del candidato presidencial Andrés López Obrador. Las imágenes condenaron a López Obrador, que perdió las elecciones ante Felipe Calderón.



Ahumada escapó a Cuba, donde fue detenido y extraditado a México. En prisión siguió siendo noticia: llegó a coserse, sí, coserse la boca pidiendo justicia. El 7 mayo de 2007, luego de tres años en la cárcel, fue absuelto y liberado en medio de un alboroto mediático. Mientras, el sitio www.carlosahumada.com se encarga de difundir que ya no tiene deudas con la Justicia.
El 8 de julio de ese año llegó a la Argentina cargando sobre su espalda una solicitud de extradición por los delitos de fraude al estado y estafa. Fuentes de la justicia mexicana le dijeron a LA NACION que la situación de Ahumada dependía de los tribunales argentinos. Cerca de Ahumada informan que su situación "está arreglada".
Como dueño de Talleres protagonizó un episodio particular. El 29 de junio de 2008 fue detenido por Interpol cuando intentaba escapar de un departamento, en la Capital Federal, escondido en el baúl de un automóvil conducido por el ex jugador Martín Vilallonga. Aunque el comisario inspector de Interpol Alejandro Di Nizo confirmó el procedimiento, Ahumada jamás reconoció haber estado detenido.
Hoy, sus problemas no están en tribunales. Sólo le preocupa Talleres.

10 mil pesos era lo que Ahumada pretendía cobrarles a las radios cordobesas por transmitir los encuentros de Talleres en condición de local.

Por Joaquín Aguirre
jenetecomprendpas@gmail.com

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada