El aval del intendente Daniel Giacomino a los denominados escraches a aquellos deudores morosos, volvió a poner sobre el tapete una metodología no exenta de polémica. La iniciativa, que días atrás anticipó el subsecretario de Ingresos Públicos municipal, Fidias Sanz, consiste en salir a colocar stickers en las puertas de los domicilios o sobre vehículos de los deudores de tasas, multas e impuestos. Se habló de un “cartelito bien visible”. Tras las declaraciones del Intendente, los cordobeses se manifestaron. Consultados por , los vecinos mostraron posturas disímiles. Para algunos es una medida disparatada. “Que Giacomino se dedique a gobernar. ¿Cuántos stickers habría que ponerle a él por el alumbrado, las cloacas y el estado de la ciudad?”, se preguntó Nilda, de 41 años, empleada de comercio. Otros, en cambio, están de acuerdo. “Hay mucha gente que tiene autos caros que no paga. A esos habría que taparlos con stickers”, afirmó Jorge, un jubilado que paseaba por el centro. Con él coincidió Fernanda, estudiante de Derecho. “Hay que hacer algo para que los deudores se pongan al día”. En tanto, en Internet, las noticias que daban cuenta de esta iniciativa, eran terreno fértil para los insultos al Intendente y los cruces entre los mismos vecinos. De seguro, la medida ya generó controversia. Sanz había hecho pública esta idea tan sólo unos días atrás. “Una de las alternativas que está en estudio es que los inspectores recorran las playas de estacionamiento y que les coloquen a los autos un cartel por las deudas en multas o patentes. Insisto con esa idea. En Capital Federal ya se implementó. Es un escrache, una notificación a los infractores”, manifestó en su momento, y le servió el guante al Intendente.

Si bien desde la Municipalidad informaron que "todavía no hay nada concreto”, el escrache está lejos de ser una medida descabellada. El titular de Finanzas, Miguel Pozzolo, ratificó que “habrá un cartel distintivo u obleas, para aquellos automóviles que deban el impuesto automotor”.
Se sabe que la deuda de los contribuyentes con el municipio alcanza por este rubro los 150 millones de pesos, el equivalente a un mes de recaudación.
A esas multas se le suman las que se encuentran registradas en el Tribunal de Faltas. De no poder cobrarse, el municipio iniciará acciones legales.
Sanz también había informado, días atrás, que en el Concejo Deliberante se estudia un proyecto para condonar el 50 por ciento del valor de algunas multas.
¿Polémica?, ¿controvertida?, ¿acertada?, ¿ineficaz? Cualquiera de esos calificativos se ajusta a la nueva medida, según los cordobeses. Lo cierto es que, más allá de todo, volvió a dejar al desnudo que las finanzas del municipio no gozan de buena salud.
En Capital Federal
Días atrás, la noticia ocupaba grandes espacios en los diarios porteños. Con una diferencia: ya se aplica. Los inspectores del gobierno de la Ciudad colocan carteles colorados sobre el parabrisa de aquellos vehículos que registren deudas. Otra diferencia. A los que están al día con los impuestos también les dejan un cartel, pero de agradecimiento.
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